lunes, 15 de marzo de 2010

TIEMPOS "DE REVOLUCION GLOBAL"

Concentracióndel 15.04.2010 en el  Democracy Monument, en la Rajadamnoen Av.

LosRed T’shirts saben que son numerosos y, por ello, fuertes. Hanvenido a Bangkok con un objetivo, sin importarles dormir sobre elasfalto, estar de pie bajo un sol insoportable gritando susconsignas, o lejos de sus hogares. Si lo consiguen o no, todavía estemprano para saberlo, y depende de la habilidad que tenga elgobierno para superar o ahogarse en esta prueba.
Lascondiciones para un eventual crecimiento de hostilidades son ideales,debido al clima de inseguridad que se respira al interior de la casade gobierno y al respaldo y simpatías a los "camisetas rojas"desde varios sectores que quieren un cambio de timón, de capitán enel barco, y están convencidos que Mr. Thaksin es la mejoropción para acabar con la descomposición social en la que el reinose halla desde inicios de siglo. Tampoco hay otra figura relevanteen el horizonte político actual que pueda hacer contrapeso -o pongaen peligro el avance triunfal de su líder. 

Los“visitantes” han amenazado para hoy con cerrar las carreteras delpaís, las rutas más importantes de la ciudad, la toma de ciertasinstituciones públicas y en pocos días, los aeropuertos y víasmarítimas. Es un choque de trenes y aquí para su éxitodependerá también de la capacidad de organización yresistencia de los manifestantes; algo que ya hemos vivido en Ecuadoralgunas veces; por ejemplo, cuando los movimientos indígenasllegaron hace una década a de Quito para presionar la renunciade Jamil Mahuad, o cinco años después, la caída del coronelGutiérrez.

Todavíarecuerdo las preguntas entre amigos. ¿Cómo puede un movimientosocial disponer de tantos recursos económicos para cubrir lalogística que tal desplazamiento y permanencia exige para estoscasos? Indagábamos al ver sobre la hierba del Parque del Arbolito yen los patios de la Universidad de la Salle, agua, carpas parapernoctar, camiones con comestibles suficientes para una semana, ropapara las madres que vinieron con sus hijos de pecho a tomarse lascalles de Quito, y hasta alcohol para los hombres que, envalentonadosy amanecidos, fueron a asaltar el congreso nacional para formaraquel triunvirato fugaz, compuesto por militares e indígenas en el2001. ¿De dónde tanta belleza? Los acontecimientos han trascurridouno tras otro de modo vertiginoso, que es difícil permanecerdetenidos allí y frente a ello no queda más recurso que la memoria.

Lasarengas políticas de los lideres a sus seguidores son continuas,previo a un desfile de celebridades de la farándula nacional.

Quiénhabría de sospechar que las respuestas las encontraría muchos añosdespués en un país extranjero; donde, debido a mi estadía obligada-mientras permanecen cerrados los aeropuertos- he tenido tiempo parahurgar, preguntar, mezclarme con su gente, hasta entender como fueorganizada la marcha. La respuesta es sencilla: los gruposeconómicos fuera del gobierno han decidido unirse en unacruzada común para ahogar al actual régimen y formar ellos otro asu medida, utilizando la figura de su líder Mr. Thaksin, un hombresublimado por los medios (en manos de tales grupos) hasta crear en lagente la convicción de que él es víctima de una persecucióninjusta por el hecho de habertrabajado por los más pobres del reinodurante su tiempo de Premier de Tailandia. Durante el 2001 al 2006 hubo comida gratis, uniformes escolares, cuadernos, bonos de pobreza,subsidios y créditos que nunca se cobraron...

Suimagen de gran benefactor se ha extendido a otros sectores de lasociedad gracias a una estrategia bien planificada desde elinterior del partido de cara a un gran objetivo: volver a la casa degobierno por la puerta grande a través de elecciones, luego decuatro años de estar fuera de las grandes decisiones del país.  Hevisto en las calles mucha gente con camisetas rojas y ello es unaprueba del gran nivel de aceptación que Mr. Thaksin tiene. Susasesores escriben aquí los discursos y él los lee en vivo desde elexilio a través de gigantescas pantallas de televisiónubicadas en el centro de los mítines. A cada sector entrega sumensaje: no tocar la burocracia estatal, mejor sistema educativoy pagar salarios a tiempo a los maestros, incrementar las masasde desocupados a la producción, darles un seguro universal desalud y una jubilación digna a los ancianos que nopertenecen a empresa alguna. Los inválidos merecen una pensiónmensual de por vida. Al sector productivo ofrece créditos frescos ya bajos intereses; aunque, en sitios alejados de la ciudad, cuandohabla de ellos, los pone contra la pared y amenaza connuevos impuestos que solo afectará a "los grandes".

Lapolarización de la sociedad entre "buenos" (los sectorestradicionalmente marginados a propósito por el poder central) y "malos" (los sectores productivos)  es una receta política con éxito aplicada hoy en muchos países paraganar elecciones.

Laconcentración es una Casa Abierta del partido de oposición, como sifuera un mercado gigantesco.

Losgrupos de poder alineados tras la oposición no han escatimado esfuerzo alguno para cumplir sus metas. Se han reunido para"invertir", tal es la visión empresarial que ellosmanejan, en una causa común que, cumplido el objetivo, les devolverápingues ganancias a sus bolsillos; por ello, no hay detalle que seles haya olvidado. Los manifestantes tienen el respaldo de guardiasde seguridad propios: en caso de que la policía o ejército utilicela violencia para desalojarlos de sus concentraciones aprovechandolas sombras, éstas serán las fuerzas de choque que irán asocorrerlos. Agua y comida se reparte en abundancia, aun entre losdesconocidos. Las arengas de sus líderes son constantes desdeel inmenso escenario plantado en el mismo DemocracyMonument, en la Rajadamnoen Avenue.  Están organizados -alinterior- con grados de superioridad. Sencillos personajes, cuyascamisetas rojas tienen lemas como Truth now! Revolution now! Changenow! Democracy, controlan los movimientos de cada miembro, desde sigrita, aplaude o bebe demasiado.

La callefue un gigantesco mercado, la manifestación misma parecióhacer sido organizada con la idea de convertir la visita de losforasteros en una casa abierta del partido. La venta de celulares,cámaras de fotos, camisetas, ropa de marca, fue común. Hubosuficientes comestibles para miles de manifestantes apostados durantesemanas en el pavimento. Cada mañana llegaban camiones con arroz,carne de pollo, verduras y frutas. Se cocinaba a vista de todos yeran largas filas para recibir tres comidas de la jornada. No faltóel café, y admito que tenía buen sabor -aunque demasiado azúcarpara mi gusto. Ancianas, madres con hijos de seno, mendigos con susperros, descansaban bajo las carpas, sobre el pavimento, después de"cada día de cruzada"; jóvenes universitarios vigilaban yrecorrían en grupos las calles izando banderas rojas, losrostros cubiertos con pañuelos y puestos boinas negras,como los miembros del JRE, del MIR, o FRIU en Ecuador (los"brigadistas de la revolución", mejor conocidos comogarroteros), los grupos de choque en Venezuela, o la fuerzainternacional de apoyo al ex presidente Mel en Honduras.

Yoanalizaba cada detalle, comparé lo ocurrido aquí con nuestro paísy hasta imaginé posibles escenarios allá, si estas lecciones noeran tomadas en cuenta, o si las repetíamos con necedad. Por micolor de piel y rasgos asiáticos, pasé como uno más de ellosdurante varios días, hasta que alguien descubrió mi origen alhablarme y yo, de modo instintivo, responder en inglés;mas no se molestaron en modo alguno con mi presencia, total la prensainternacional y miles de turistas varados en Bangkok debimos pasarallí muchos días. Lo jóvenes preguntaron en seguida miprocedencia. Al decirles Ecuador, ellos no sabían dónde estaba conexactitud en el mapa, pero igual gritaron con euforia el nombre(no de quien ustedes creen, que es tan insignificante en el circopolítico del mundo) de Chávez.

Tercerdía de protesta. Los  "camisetas rojas" han ido aducharse. Cientos de letrinas y duchas han sido distribuidas alo largo del sitio de concentración.
 
Peroel levantamiento en el reino no provocará un choque de colosos,porque éstos, al final, terminarán pactando tras cortinas. Ellossaben que necesitan una Tailandia unida y productiva, lo que encajabien en sus visiones de empresarios. ¿Y los manifestantes? Los queno son de aquí, no vienen gratis. Su trabajo consiste en hacerun grupo compacto y numeroso que asuste al régimen y se siente anegociar. En cuanto a las promesas de sus líderes, bueno...todo a sutiempo. Primero hay que ganar las elecciones y después vendrála revolución.

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